
A pocas semanas de la Navidad de 2008, se presento este libro sobre los rituales en torno al nacimiento de Jesus en una comunidad de Huancavelica (Peru), con la que el autor ha tenido una larga y entranable relacion.
La presentacion del libro estuvo a cargo de Raul Romero - director del instituto que ha editado el libro y su DVD -, Rodolfo Sanchez Garrafa, Jose Carlos Vilcapoma y Maria Eugenia Ulfe.
Amanda Portales y Raul Garcia Zarate estuvieron entre el publico que oyo los comentarios del libro y presencio la actuacion de un grupo que interpreto la musica y danzas sobre las que trata el libro.
Se trata de un libro contrastado. Por un lado, Claude Ferrier - arpista suizo interesado en la musica campesina peruana - nos presenta, pues, un libro casi unico por la precision de su contenido en torno al papel del arpa en el ritual andino. Por otro lado, sus interpretaciones del rito tienen un tono bastante general y cercano a los estudios "indigenistas", ya bastante transitados en el Peru.
Texto en la contracaratula del libro:
"Este libro es un estudio profundo y completo sobre cómo viven y dan significado a la Navidad los pobladores de Querco, Huancavelica, a través de su música, sus danzas y rituales. Para explicar la continuidad de la Navidad en los Andes el autor hace una relación entre la antigua celebración de la fiesta del Qhapaq Raymi prehispánico y la actual celebración de la Navidad en muchos pueblos andinos.
Particularmente en la comunidad rural de Querco, la fiesta navideña comienza casi una semana antes del 25 de diciembre y se extiende hasta el día 27, a diferencia de su contraparte urbana y capitalina. El libro describe en detalle la fiesta, las comparsas y la música que impregnan de espíritu comunitario al distrito de Querco, haciendo hincapié en las técnicas utilizadas por el arpa andina y la coreografía del zapateo, protagonistas centrales de la Navidad en esta comunidad.
El autor, Claude Ferrier, intérprete del arpa y músico por derecho propio, ha pasado diez años investigando como la Navidad en los pueblos andinos, si bien asume diferentes formas y expresiones, es celebrada con la misma intensidad y grandeza que en otras partes del mundo."
Prefacio del libro (por Rodolfo Sánchez Garrafa)
Este libro sobre la Navidad en San Francisco de Querco (Huaytará-Huancavelica), escrito por Claude Ferrier, es un producto intelectual de características singulares. Por un lado, discurre sobre registros etnográficos importantes, logrados por su autor mediante observación participante −a la manera de un antropólogo experimentado− con permanencias de campo cada vez más frecuentes, a lo largo de más de diez años de vida. Por otro, documenta y explora con solvencia el bagaje musical que manejan los querqueños en su fiesta navideña anual, tarea especializada y muy propia de la etnomusicología, en la que Claude Ferrier se ha introducido con éxito gracias a su sensibilidad y a su esmerada formación como músico. Esta combinación maestra hace posible apreciar una parte pocas veces accesible de la producción cultural de los pueblos andinos, mostrada con la fidelidad de la anotación musical contemporánea, pero que no se limita al material para el placer o la curiosidad estética, sino que al contextualizarlo nos acerca al conocimiento del presente de la memoria colectiva en San Francisco de Querco, de la mano del estudioso empujado a la búsqueda de sentido sobre aquello que ve y que le prodiga profundas emociones.
Navidad en los Andes es un texto de lectura cautivamente y fácil en sus aspectos genéricos. Para una inmersión en los registros musicales proporcionados se requiere obviamente auxilio técnico, lo que felizmente es posible gracias a los medios digitales ahora disponibles; gracias a esto, los escuchas participarán a no dudarlo de la explicable fascinación vivida por el investigador.
Abordaré, primero, la materia etnográfica acopiada en torno a la manifestación ritual que motiva el estudio, en la que a cada paso encontramos información provocativa e inquietante: se describe Querco como un espacio rural relativamente aislado y marginal en el que la modernidad se insinúa lentamente, hecho que de algún modo tendría que ver con el mantenimiento de las tradiciones, entre ellas las relativas a las celebraciones navideñas. En cuanto a caracterización del contexto, se remarca la existencia de una estructura social donde los recursos ecológicos y los grupos de parentesco están organizados según una lógica dual andina; s
e da cuenta, igualmente, sobre la vigencia del antiguo sistema de cargos políticos y religiosos, las formas de trabajo cooperativo practicadas entre las mitades complementarias de la organización social, el encuentro o tinku como parte de la dinámica que explica el acontecer en la naturaleza y en la vida social, la chaka o puente articulador que constituye un escenario particular de celebración y ritualidad que acompaña al tinku en cuanto preludio de actividades relativas a la conservación y manejo del agua, y diversos aspectos del calendario ceremonial que a ojos vista tienen relación con las principales actividades productivas de la población.
En su punto de partida, Ferrier acota la relación que existe entre la antigua celebración de la fiesta del Qhapaq Raymi prehispánico y la actual fiesta navideña. Sin duda, esto ocurre no sólo por la superposición temporal que en nuestro hemisferio coincide con el solsticio de verano, sino por consideraciones más profundas, algunas de ellas intuidas acertadamente en el libro que presentamos. En primer lugar está el hecho de que la Navidad cae a mitad de la época caliente del año considerada como dominio del mundo de adentro, de ukhu pacha, que en tiempos actuales se encuentra aún bajo la regencia de divinidades ctónicas como la deidad femenina Pachamama (Madre Tierra); esta podría ser una consideración concordante con la importancia asignada a la Virgen María en los cantos rituales de hoy. El nacimiento de Jesús puede ser visto como representación de la renovación del Sol al calor del mundo de adentro, idea que los antiguos habitantes de los Andes manejaban en los rituales del Qhapaq Raymi. Es Molina “El Cuzqueño” [1574-75] quien informa que por esta fecha, la representación de Wayna P’unchaw (el Joven Sol) era llevada del Qorikancha al Pukinkancha, justo en el tinku entre el período seco y el período húmedo de la mitad caliente del año (la que va del equinoccio de setiembre al equinoccio de marzo). En los Andes el nacimiento de Jesús va a producirse en una cueva y no en un establo según el canon navideño occidental cristiano, esto es así porque los andinos conceptúan a las cuevas como principales paqarinas de donde emergen los seres vivos arquetípicos. Es justo señalar, en este sentido, que Ferrier pone en nuestras manos nueva información sumamente útil para el entendimiento de la cosmovisión en los Andes.
A cada paso podemos comprobar cómo el espacio y el tiempo son organizados y explicados en términos de categorías de pensamiento andinos. La dualidad complementaria es advertida en la estructura de la fiesta, en la organización y actuación de las comparsas y, en fin, en la presencia de los propios Niño Rojas y Niño Cultural. El papel mediador de los “caballos”, a la manera de los ukuko (osos) y los k’usillu (monos) andinos es relevante; sobre esto, cabría la necesidad de despejar si los caballos son mediadores en tanto emisarios del mundo de arriba (cargadores o escolta del Sol) o emisarios del mundo de adentro (ancestros que actúan temporalmente en el seno de la sociedad viva); lo impactante es desde luego la manera en que el elemento caballo es reinterpretado y asimilado desde la cosmovisión propia. La mediación en términos de poder en estructuras jerarquizadas, que Ferrier anota como sacralidad, se evidencia también en antiguos términos como el de los Kiwicho, personajes que anteriormente se encargaban de atender a los arpacabeza y de recepcionar a su parentela y círculo social próximo, así como de hacer la elección de autoridades responsables; quizá podríamos comprender mejor este montaje ritual remitiéndonos al papel de los kimicho como emisarios, por ejemplo, de la Virgen de Cocharcas de Andahuaylas-Apurímac, en tanto es sabido que estos kimicho recorrían vastas zonas de influencia del santuario de Cocharcas para conseguir limosnas con las cuales ayudar a solventar el culto y las celebraciones festivas de la Virgen, sentido presente en la idea de los kiwicho como ayudantes recaudadores que nos reporta la memoria de los querqueños. 
Nos parece de sumo interés la contrastación propuesta entre las competencias de Navidad y las que se practican en la Danza de Tijeras. Si bien hay una analogía evidente, es el propio Ferrier quien advierte que la Danza de Tijeras se ejecuta mayormente de mayo a setiembre, es decir en la época fría del año, esto es en el opuesto de los bailes de navidad. Estamos otra vez ante estructuras de oposición complementaria con las que se construye la noción de totalidad que se reproduce en las partes.
El autor se prodiga en documentar el trámite festivo, que tiene en la música el elemento de trama fundamental, aunque hay un hilo a seguir todavía en sus relaciones con la waylía tradicional, aspecto que seguramente examinará en subsiguientes estudios. Aquí el arpa y el arpista son los oferentes principales de una especie de llamamiento al encuentro o tinku global representado en la fiesta. La organización musical del evento −nos dice Ferrier− evidencia pautas de jerarquización o repartición de parámetros musicales como el ritmo, los registros y el modo: durante la competencia; a medida que se incrementa la dificultad en la realización de las mudanzas, por ejemplo, los zapateos experimentan un crescendo rítmico con alternancias entre compases binarios y ternarios. Es interesante haber establecido que todas las piezas se interpretan dentro de un mismo registro y que esto es lo que les confiere cohesión, lo mismo diremos sobre la función de conclusión que privilegia al modo menor mostrando la preferencia del hombre andino por su antigua expresión melódica pentatónica y fundamentalmente modal.
El trabajo etnográfico es completado con observaciones y reflexiones serias sobre la evolución actual de la fiesta bajo la influencia de la modernización y globalización en curso. La mirada del autor está consciente de las implicancias históricas en la vida social de San Francisco de Querco, lo cual le permite explicar en términos de sincretismo la influencia del barroco occidental sobre la música ejecutada durante la Navidad en Querco, considerando que la adopción del arpa misma sería un rasgo sincrético presente además en ciertos aspectos de la técnica de su ejecución.
Ferrier tiene una posición clara sobre la dinámica de las culturas. No piensa en una reedición del pasado, su manera de ver las cosas abraza la identidad con desarrollo. Su fascinación por las tradiciones no renuncia a la necesidad de transformación para superar la pobreza que aflige a muchos pueblos del centro y sur andinos, cree firmemente que la cultura que poseen “(...) en la situación actual, puede seguir gozando de su estatus ‘interactivo’ y evolucionar, absorbiendo como lo ha hecho desde hace 500 años, elementos de índole y orígenes muy diferentes, tal vez violentos como la modernización en curso, pero genuinos (es decir no artificiales) del mundo externo cercano y lejano, que no alteran a las costumbres y a la fiesta navideña en su esencia”.
En cuanto al esfuerzo de análisis musical acometido por Ferrier, es visible que logra precisamente una explicación consistente de la técnica empleada en la ejecución del arpa, a partir de sus raíces musicales europeas y precolombinas. Confirma, entre otras cosas, la vigencia de la escala pentatónica en los Andes, con algunos matices por influencia variable de la escala diatónica occidental; encuentra, asimismo, que siguiendo la concepción horizontal andina, relativamente concordante con la similar concepción horizontal de la música polifónica renacentista, la técnica del arpa peruana confiere primacía a la melodía y que aún cumpliendo una función de acompañamiento raras veces ejecuta “acordes” en un sentido europeo.
Estos y muchos otros hallazgos constituyen un testimonio de alguien que vive realmente la música andina que habita su corazón desde la juventud y que, por lo mismo, se halla en la mejor disposición para comprenderla e interpretarla (en el sentido de ejecutar magistralmente el arpa andina), pero también de expresar el sentimiento que trasunta su trasfondo cultural. Este libro ya no es la promesa que se insinuó en el 52 Congreso de Americanistas realizado en Sevilla-España, es una realidad real, posibilidad concretada por un hombre de extraordinarias calidades. Sin duda, pese a ser extranjero, hace mucho tiempo que Claude Ferrier dejó de ser extraño para los Andes.
Lima, agosto de 2007.
Rodolfo Sánchez Garrafa